Idolatría

No le recéis a un dios que niega vuestras voces,
no dejéis que vuestra boca exhale ni un solo aliento,
jamás,
y, repito,
jamás,
le dejéis venceros.
Da igual su procedencia,
si de la tierra o el infierno,
no será digno de vuestras lagrimas,
ni,
de vuestra sangre.
Ni sus emisarios sotanicos,
tampoco sus falsos profetas.
No habrá una nueva venida,
solo tristeza.
Abandono.
Las cenizas de un imperio,
que,
nunca se materializo.

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