Saber

Hay días, en los que después de estar encerrado en mi cuarto durante un tiempo que no seria capaz de medir ninguna clepsidra. Pienso, y, le doy vueltas y vueltas a lo que es el bien junto al mal, o el mal lejos del bien. Es complejo.

Cada día surgen más preguntas. Pero las respuestas se ven más y más desenfocadas según va pasando el tiempo, como si no existiesen. Siendo así mero polvo. Es triste, muy triste.

Pero supongo que es el maldito precio de intentar saber, de querer morder aquello que nos hace ser libres.

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