Tiempo de pensar

Hoy he vuelto a caer en esa espiral de autodestrucción y, desprecio. Otra vez he vuelto a hundirme, a tocar fondo, a llorar por sentirme sobrepasado por mi vida, mi día a día se vuelve una tortura. El simple hecho de levantarme de la cama duele, duele tanto que me obsesiono buscando la manera más rápida de provocar el «Game over». No puedo más.
He intentado pedir ayuda, no llega, he suplicado por ella, y, aún así no llega. Solo me tengo a mi para no caerme y, tampoco tengo la libertad de elegir otra cosa.

Inestabilidad.
Siempre de aquí para alla.
La gente viene y va.
Nunca permanece.
No pertenezco.
Nunca encontraré mi lugar.

Escribo para intentar llenar ese hueco en mi interior, se más que nadie que no tengo ningún talento. No tengo nada, nada que valga la pena, me reconozco a mi mismo como una persona toxica, pues solo desprendo negatividad. Al igual que un vampiro emocional, por eso nadie se queda. Soy raro, alejo al mundo.
Pero duele, duele ser así y no ser capaz de cambiar.
Duele tener tanta carga y tan poca libertad.
Duele que te juzgen, que te claven un puñal cada vez que intentas despegar.
Es como ahogarse en un mar, duele, duele tanto que lo que más deseo, ante todo, es que llegue el final.

Soledad.

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