Estoy pasando por uno de esos momentos en los que se por que la gente le reza a un dios inexistente buscando la salvación, arrodillándose para comerle la polla al enviado de turno, desgastando su rodilla creyéndose la mentira que creo un hombre miles de años atrás, una mentira que dio nacimiento a uno de los negocios más importantes de la historia, el negocio de la fe.

La desesperación que lleva a rogar en un templo, ante un libro o mismo en la oscuridad de tu habitación, que todo salga mal, que todo vaya a peor, la necesidad de desinhibirse con una mentira, eso es lo que reconozco en días como los de hoy. Pero, de nada sirve escapar, la realidad esta ahí. Es inevitable.

Con esto quiero decir que todo creyente en algo inexistente o en una organización que genera cada día más y más ganancias es subnormal, gracias.

Ah, y que estoy pasando por unos momentos realmente malos, aún que a nadie le importe.

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